Tercera visita al druida (2ª parte). El misterio de la ladrona de leucocitos.

¿¿¿Te puedes creer que alguien quería apoderarse de mis leucocitos??? ¡Pues sí, hombre! Con lo que me cuestan a mí los cursos de formación para mantener a mi médula al día de los últimos procesos de fabricación para que luego venga una a adjudicarse mi producción…


Ayer por la mañana en Transilvania debió haber algún problema de comunicación interdepartamental (agárrate: entre la puerta nº1 donde hacen la extracción y la puerta nº2 donde realizan el análisis, no os vayáis a pensar que aquello son las instalaciones del Pentágono) y yo salí de allí con un papelito que decía que mis leucocitos y plaquetas están cumpliendo objetivos a la perfección –al final me tocará darles una extra por resultados-, pero la titular del informe no era yo sino una robaleucocitos que había ido al laboratorio a la misma hora que yo. Se ve que su triste análisis de orina le supo a poco y quiso llevarse los resultados de un hemograma completo. ¡Hombre, dónde va a parar! Un hemograma es mucho más glamuroso que mear en un tarrito pero lo siento, guapa, esos miles de bichitos son mi tesoooooroooooo.

Y lo peor del caso es que no fui yo quien se dio cuenta del error sino el druida, que delante de mí llamó a Transilvania -imagino que eso debe costar una pasta- y gracias a Dios quedó todo aclarado: mis leucocitos son míos y solo míos y la intrusa únicamente había conseguido colar su nombre en mi informe, nada más. Vamos, que si me llega a salir una infección de orina en el informe se habría liado una buena. ¿Cómo carajo habrían podido diagnosticar una infección de orina a partir de una muestra de sangre????  Imagino que una simple grapa mal puesta fue la causante de todo el embrollo.

Así que solucionado el entuerto, sólo quedaba la exploración (léase “manoseo”. Realizado por un profesional de prestigio, pero “manoseo” al fin y al cabo). Y tras la exploración, las fabulosas palabras del druida (me estoy planteando enmarcarlas): “Esto va fenomenal. Es espectacular cómo estás reaccionando al tratamiento” y “¡Qué buen humor tienes!” Si todo sigue así, lo mismo podemos cambiar la estrategia. Y es que, si el enemigo sigue viéndose tan minado semana tras semana y yo sigo manteniendo a la tropa en perfecto estado de revista como hasta ahora, probablemente demos más sesiones de depilación de las tres inicialmente previstas para llegar a la Base de Operaciones más “limpita” y llevar a cabo una posible operación de ataque menos lesiva para el terreno, facilitando así la labor de las tropas residentes y el proceso de rearme y normalización tras la intervención invasiva. Pero eso está por ver. Dependemos de los informes periódicos de las unidades de infantería de primera línea y de los batallones de defensa y logística para la toma de futuras decisiones.

Próximos eventos: 16 de enero viaje a Transilvania y cuarta visita al druida. Y luego, ya veremos. Por el momento me quedo con mis superpoderes. Seguiremos informando.

Un comentario en “Tercera visita al druida (2ª parte). El misterio de la ladrona de leucocitos.

  1. vaya lio!! menos mal que se dio cuenta el druida!!

    Aiinss, que somos humanos, pero errores como ese pueden ser fatales…

    Bueno, que me alegro un monton de las noticias que nos das!! Esperemos como sigue tu evolución.
    besos guapa!!

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