Regalitos de mi cáncer

El cáncer te quita muchas cosas. Unas intangibles: horas de sueño, días de rutina, risas de aperitivo cada viernes con los amigos… Y otras tangibles, muy tangibles, como por ejemplo una teta. Un, dos, tres, responda otra vez. Una teta.

Pero de lo que te quita ya os hablaré otro día. Hoy quiero hablaros de lo que te da un cáncer. De hecho con esto tengo para varias (decenas de) entradas. Aquí van sólo algunos de los “regalitos” de mi cáncer:

Me he quedado sorda como una tapia. Pero sorda, sorda. Y como eso ya es mío y no puedo cambiarlo, he decidido aprovecharme del tema y hacerme “sorda selectiva”. Es decir, oigo poco y de lo poco que oigo hay cosas que voy a hacer como que no las he oído tampoco. Total, pa’ lo que hay que oir…

También me he vuelto un poco hombre. Yo antes podía estar preparando el desayuno de los príncipes (los dos con colacao pero uno con cereales azucarados y el otro chocolateados; uno además con dos galletas o un trozo de bizcocho, el otro sin nada más), mientras organizaba la mañana de trabajo/recados, comprobaba existencias en la nevera y redactaba la lista de la compra. Todo simultáneamente. Si además algo inesperado interrumpía estos quehaceres para añadir un “no se vayan todavía, aún hay más” –ejemplo: “mamáaaaaa, ¿repasamos la poesía que me la va a preguntar el profeeeeeee?”– yo era capaz de incluirla en el lote y la recitaba como si la que se jugara el quedarse sin recreo fuera yo. Pues ya no. Ahora si soy capaz de atinar con el desayuno de cada uno me doy por satisfecha. Y si por cualquier motivo tengo que consultar el móvil en ese momento, lo siento, chicos, probablemente alguno de los dos se encuentre los garbanzos del cocido de hoy flotando en su leche. Eso sí, con colacao.

Me he visto forzada a integrar unas coreografías para el momento de desvestirme que ríete tú de la posición del Laoconte. A mi lado él queda en reposo. Y es que una se habrá vuelto muy masculina para lo de ser multitarea, pero eso de quitarme la camiseta como vosotros, de atrás p’alante, no se me da nada bien. Aún soy muy lenta y la mayoría de veces me quedo atrapada por la camiseta, pero dada la reducida movilidad de mi brazo izquierdo, es como menos daño me hago así que más me vale mejorar la técnica.

He descubierto una manera de tender con la que estoy planteándome presentarme a “Tú sí que vales”. Ahora puedo tender la ropa interior y los calcetines en un único gesto y con una sola mano: coger prenda y pinza, depositar sobre la cuerda y enganchar la pinza. Y además estando de lado para evitar el acto reflejo de usar el brazo atrofiado. ¡Toma ya!
Ahora tengo el pelo oscuro oscurísimo con unas canas blancas blanquísimas con el que mi peluquero va a estar encantado. Yo no tanto. Yo era rubita, no conocía más canas que las de mi madre –que bien bonitas y cuidadas las tiene, todo sea dicho- y además odio ir a la peluquería, por lo que reducía mis visitas al mínimo imprescindible y un poco menos. Lo que viene siendo dos veces al año. Ahora voy a tener que ir dos veces al mes. Vamos, que estoy encantada, oiga.

 

Lo dicho, esto es sólo una pequeña muestra de mis “regalitos”. Otro día sigo, que dentro de media hora tengo que salir y aún tengo que cambiarme de camiseta.

 

 

7 comentarios en “Regalitos de mi cáncer

  1. De todo lo leído me quedo con el “tú sí que valess”, y te lo digo a tí, claro que sí.
    No sabía que la quimio puede afectar al oído hasta que al final del tratamiento de mi Sol nos mandaron hacer audiometría…
    Pero es que los hijos, sean duendes o príncipes se empeñan en complicar los desayunos, porque amos_a_ver, ¿qué desayunábamos tú y yo? colacao, leche entera y galletas maría, con suerte tostada con mermelada “de la que estuviera abierta” y ahora, uno cereales sin leche, otro cereales de miel con leche a la que le ponen colacao y el otro leche, sinnada, con cereales chocolateados pero con un tazón de leche con nesquick que no hace grumos como el colacao, y tú en plan pulpo sacando todo, ¡y no te equivoques que la cagas!, si a eso pienso en unirle el tema “posturitas” te diré que lo que se me ocurre que podríaperder es la paciencia.
    Un beso, pelona, peleona

    Lou

  2. Blanca pero ya verás lo bien que te lo pasarás en la pelu cotilleando las revistas del corazón y estarás a la última de todo lo relativo a nuestra familia real, es fantástico!!! besos preciosa, yo también empiezo a notar la pérdida de oido y oye te copio la idea aprovecho para hacerme sorda selectiva, buena idea

  3. Lo que me encanta es tu actitud, que dicho sea de paso, es la correcta aunque no todo el mundo puede vivirlo de ese modo, y los días de bajón son casi inevitables y hasta necesarios me atrevería a decir yo, porque uno o descarga lo que lleva por dentro o de lo contrario queda dentro y es peor.

    Un saludo y un abrazo enorme.

  4. Blancaaaaa ajajjajaja tu si que vales!!!!… la verdad que me identifico con cada una de las cosas que pones yo no tengo sordera lo que estoy es cegataaaa!!! aunque como tu dices para lo que hay que ver!!! jajajajaj y te iba a escribir algo más pero… ya no me acuerdo!!!! jajajaja un besitoooo guapiiiisima y si me ves vestirme a mi te meas y que me dices para abrocharte el sujetador???? …y para ponerme el pañuelo??? …

  5. No he podido evitar leer tu texto riéndome!
    Y sabes qué?GRACIAS.
    Gracias a gente cómo tú, me espabilo día a día!!
    Fijate,hasta hace nada estaba de lo mas amargada por tener “una lesion osea” en el perone(prefiero llamarlo asi) eso si…para mi siempre será “mi bicho”!!!
    Y mira,me estan retrasando la quimio y radio todo lo que pueden y estaba amargada…Si,soy tonta.Pero Gracias a gente cómo tu…estoy espabilando!!
    Espero tu próximo texto!!
    Eres muy grande!!
    un besazo :D

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