Yo juraría que me las había traído…

 

 

Finiquitada la primera fase del tratamiento: quimioterapia – cirugía – radioterapia, hoy he ido a chutarme mi primera dosis de Herceptín. He de decir que ya conozco sus efectos (o no-efectos, mejor dicho) porque ya me lo suministraron en 5 de mis 6 ciclos de depilación. Para los no familiarizados con lo que es os diré que ya tenéis otra palabra con la que luciros en el scrabble: trastuzumab.

Ay, qué de recuerdos me han venido a la mente. El reencuentro con mis angelitos de bata blanca: “Hombre, Unamás!!!! ¡Qué alegría! ¿Cómo estás?”; incluso con alguno de mis compañeros de peluquería de entonces: “¡Pero bueno, Eme, qué bien la veo! Volvemos a coincidir después de ¡cinco meses!”; el cartero de los bocatas; el olor a alcohol de las mil friegas que me hace Miss Agujas intentando espabilar alguna de mis maltrechas venas, los toquecitos en la mano, en la muñeca, en el brazo, vuelta pa’un lao, p’al otro… Ya sé lo que toca ahora: la bronca. Cariñosa, pero bronca: “¡¿Pero tú dónde te has dejado las venas??? En casa, ¿verdad??!! ¡Que no me haces los deberes, Unamás! Es que ni siquiera está la que siempre usaba.”

Esto puede parecer una tontería, pero es un detalle muy importante: con la cantidad de pacientes que pasan por allí a diario, cada uno con su propia cadencia temporal -hay tratamientos diarios, semanales, quincenales, cada 21 días como es mi caso, luego desaparecemos para volver pasados unos meses… no sólo recuerda mi nombre sino también que tengo venas con vida propia. Lo que yo os diga, esta chica vale un potosí.

Hoy no había manera. Definitivamente, mis venas se habían quedado en casa. Tras un intento fallido –¡ay!- me han enviado a una camilla a ponerme con el brazo colgando a ver si alguna vena se atrevía a dar la cara… y como mi ángel es una profesional como la copa de un pino, la ha encontrado. Ha debido ser entonces cuando me ha debido meter las papeletas en el bolso, y es que… ¡me ha tocado otro sorteo! Jo, qué suerte estoy teniendo. Dentro de 10-15 días podré estar disfrutando de mi segundo premio: ¡un pajarito! Un pajarito que se aloja en el escote y hay que darle de beber cada 21 días. Ella lo llama Reservorio y mi amiga Rebe, en su blog “Life in Pink” lo describe fenomenal. Rebe lo llama Port-a-Cath, pero eso es porque ella está casada con uno que habla raro. Para mí será Pajarito. E intuyo que también se llevará bien con mi vampiresa.

Así que nada, tras acabarme mi Menú Deluxe (un suero, un maxi de paracetamol, un bocata de Herceptín y otro suero) ya estaba recogiendo mis cosas y despidiéndome hasta dentro de tres semanas.

Me ha encantado revivir aquellos días. Yo me siento bien, me siento segura y creo que podré ayudar a esas personas que entonces me preguntaban por mi buen humor y mis pañuelos y ahora me ven como “veterana”. Me he puesto deberes: Jota, 24 años, hoy era su primer día y está muy asustado además de deprimido. No lo lleva nada bien y me encantaría ayudarle. Ojalá coincida con él en más ocasiones.

Bueno señores, voy a seguir buscando mis venas. ¿Alguien las ha visto por ahí?

 

 

5 comentarios en “Yo juraría que me las había traído…

  1. Qué bueno, Unamás, encontrar profesionales de esa talla!! Y qué bueno para los “novatos” encontrarse con veteranas como tú, con esa energía vital, esas ganas de compartir sabiduría y esa alegría interior tan enorme!!!
    Eres la mejor!!

  2. Yo estuve a punto de disfrutar de un premio similar pero finalmente mis venas aparecieron, un beso Blanca y anima a Jota de mi parte. dile que se venga de bolos con nosotras, seguro que teniendote cerca esta muy bien acompañado

  3. Si es que antes de salir de casa hay que repasar mentalmente las cosas que llevas para no olvidarte nada: llaves, cartera, móvil, pañuelos, cabeza y venas.
    Un clásico!
    Ya nos hablarás de Pajarito

  4. Animo guapa… que yo llevo un pajarito desde octubre.. a ver cuando los medicos me dan la autorizacion para mandarlo a volar! pio pio pio.. jaja
    un beso

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