Mi pajarito es una diana

¡Madre mía la de cosas que he aprendido hoy! Ya sabéis que hace 8 días me pusieron mi pajarito, y que hace 3 días lo estrenó Miss Agujas realizándome la primera extracción para hacerme el hemograma completo previo a mi sesión de Herceptín (*). Y si habéis conseguido entender esto  del tirón y sin tener que consultar entradas anteriores, he de felicitaros por ser fieles seguidores del blog. Olé! Muchas gracias por estar ahí!!!
(*) Hace 8 días me instalaron un catéter en el escote para poder seguir mi tratamiento sin tener que pinchar más mis maltrechas venas. Me toca extracción de sangre y chute de suero + paracetamol + fortecortín+ antihistamónico de caballo + antibiótico + anticuerpos (=Herceptín) + heparina cada 21 días durante todo un año.

La cosa es que el otro día cuando me hicieron la extracción aún estaba bastante dolorida, la zona está todavía muy inflamada e incluso tengo un hematoma en toda la zona de tamaño considerable de lo mucho que me trastearon en quirófano. Pero hoy he ido a darme el tratamiento y ya me encontraba mejor para poder verlo bien y que “mis niñas” me explicaran cómo funciona el pajarito en sí (sólo puedo verlo allí porque lo llevo tapado con un apósito que deben retirar ellas).

Y resulta que el pajarito ¡no tiene pico! Yo pensaba que llevaba algún tubito con tapón o algo así por donde engancharían las agujas, pero cuando el otro día fui con él ya puesto y, llegado el momento, noté que me pinchaban -¡ouch!-, me quedó bien claro que la aguja realmente estaba traspasando mi piel a la altura del cacharro. Y, efectivamente, es que me pinchan la piel. Os he hecho un gráfico,  extremadamente rudimentrio, lo sé, pero es todo lo que me permite hacer el hueso que lucimos en la cabeza  los de nivel “cavernícola” en los cursos de informática. Aún así, creo que queda bastante claro:




Eso es lo que se ve en mi lado derecho del escote: un punto de sutura arriba, una cicatriz recta (sin puntos) con un punto de sutura a cada lado y nada más. El círculo es lo que hay debajo de la piel. Bajo la cicatriz no se ve nada, sólo se aprecia un pequeño bulto, que es donde está alojado el port-a-cath. Y aquí va lo que he aprendido: el port-a-cath no es un pajarito, por muy bucólico que yo me empeñe en presentarlo. Es la pieza interior de un grifo cualquiera. La que tiene una membrana que se llena de cal si no lo descalcificas con regularidad. Sabes de qué pieza hablo, ¿verdad? Bien, pues eso es lo que yo llevo por dentro. De esa pieza redonda con borde metálico sale un canutillo plástico que es el que va conectado a la vena cava. De manera que cada vez que voy (para extracción o para tratamiento), Miss Agujas Guillermo Tell dispara su flecha sobre mi piel para atravesar esa membrana y clavar la aguja haciendo diana en ella, de manera que pueda tener acceso a la sangre que fluye por la vena, bien para extraerla y analizarla bien para inyectarme el tratamiento.

Así que a partir de ahora ya sabéis: Unamás va a la peluquería dos veces cada 21 días a que Guillermo Tell haga diana en su pajarito y así ella pueda seguir bailando su titiriritititiiii con los rizos al viento.

Y a las pruebas me remito. Ahora soy morena morenaza (¿dónde está mi rubito?) y con unos caracolillos por detrás que como les dé por crecer a lo Jackson 5, juro que me vuelvo a rapar por voluntad propia:

6 meses y 2 rapados después de mi última sesión de quimio

7 comentarios en “Mi pajarito es una diana

  1. Chiquilla, de aquí salimos pa licenciarnos en medicina! ¡¡lo que nos haces aprender!! Pues nada, que el idilio entre Guillermo Tell y tu pajarito prospere…

  2. Hola! Me ha encantado lo del pajarito! No sabía como iba port-a-cath y lo has explicado guay. Acabo de descubrir toda esta lista de blogs y estoy muy contenta de no estar sola con este rollo. Ya estoy casi acabando la quimio y que ganas tengo de tener el pelo como tú!!! Un beso. Mei

    http://www.tetarota.blogspot.com

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