Recuerdos de un cáncer

Quizá porque soy un desastre para recordar cosas, necesito apuntarlo todo. Siempre he utilizado agenda, casi desde que era una adolescente. Me recuerdo desde bien jovencita haciendo listas. Mi mente es esquemática -mis guiones eran famosos en mi etapa de estudiante- y soy fanática de las listas. Las palabras clave de los apuntes para el examen, la lista de la compra, libros que quiero leer, los recados del día, las reuniones del cole. También es un poco deformación profesional. En mi trabajo tengo (ups, tenía) que llevar decenas de frentes abiertos al mismo tiempo y lo que no apunte, aunque sea en un cubito como dice mi Mangüé, corre el riesgo de quedar olvidado. Así que con mi enfermedad no iba a ser menos. 

Hace unos meses, cuando hacía un año de mi diagnóstico, me hice un calendario muy especial. Un onco-calendario de mi proceso (ya sabéis que en internet hay mil sitios donde puedes personalizar tu calendario empezando por el mes que quieras):


Ahí está todo: el día que recibí mi diagnóstico, cuándo se lo dije a mis padres, las mil pruebas, citas y perrerías médicas, cuándo me rapé el pelo, cuándo volvió a salir o la fecha de la fiesta Titiriritititiii, por ejemplo. Cada mes va ilustrado por mi look en ese momento. Para mí es un recuerdo importante que guardo junto con otros “tesoros oncológicos” que os enseñaré algún día. Recuerdos de este año y medio que me hacen sonreir.
Es parte de mi pasado y ahí está. Igual que si hubiera tenido un diario de la infancia lo habría conservado. Echas la vista atrás y sonríes. De eso se trata, porque de ésta se sale, y además siendo mejor persona. 

3 comentarios en “Recuerdos de un cáncer

  1. son recuerdos una vida, de las etapas que superas, de las que aprendes (aunque no sea facil), de las que estás más o menos orgullosa, pero de vida al fin y al cabo. Feliz recuerdo, sobre todo algunos que han sido compartidos!

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