Un lavado de cara

¡Sorpresa!

A mí cuando me da, me da fuerte y hace ya unas semanas, sin duda desde el titiriritititiii con el druida, que estoy subida en una nube de emociones e hiperactividad que me tiene de lo más ocupada. Las críticas que está recibiendo el libro son fantásticas, están surgiendo nuevos proyectos que deseo de verdad acaben materializándose, el inicio del curso tan estresante para cualquier mamá de dos príncipes, el otro día me dio por poner mi terraza patas arriba y acondicionar por fin un rinconcito exterior donde poder disfrutar de un rato de lectura o de juego tranquilo con los niños… época de cambios, sin duda. El comienzo de una nueva etapa. Y el blog no podía quedar al margen.

Así que como siempre os he dicho y soy tan afortunada de poder contar con muchos amigos pata negra, entre un antiguo compañero de colegio con quien el cáncer me ha permitido reencontrarme -de nuevo, mil gracias Nacho- y un estupendo consuegro que se ha propuesto quitarme el hueso de la cabeza, hoy puedo abriros la puerta de esta mi vuestra nueva casa.

Más luminosa, más espaciosa, más organizada y más Unamás. ¿Verdad? Imagino que aún iré cambiando alguna cosilla conforme vaya descubriéndole posibilidades al nuevo sitio pero lo cierto es que estoy como niña con zapatos nuevos.

¡Güelcong! ¡Güelcong! Pasa, hombre, pasa. No te quedes en la puerta.

3 comentarios en “Un lavado de cara

  1. Ayer coincidí con un abuelo y dos nietos que por un momento – lo que duró el paso de cebra- me parecieron tus príncipes(cruzando desde la C. de Agricultura hacia el Imass). Se libraron de un pedazoachuchón por segundos!, porque estaba convencida de que eran los tuyos hasta que me di cuenta de que les sobraba color en el pelo…, y también que al supuesto Príncipe Mayor le faltaban algunos centímetros… Y es lo que dices, que se coge mucho cariño a la gente aunque sea una amistad virtual.
    Tu blog ha quedado, como decimos en esta hermosa tierra, “¡mú esclarecío!”. ¡Besos guapa!.

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