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¡Bingo!

Martes, 14:15h. Suena mi móvil.


– ¿Sí? (lo reconozco, yo soy de las que contesta con un “¿si?”. Lo del “diga” o “dígame” no me sale).

– ¿La señora Unamás?

– Sí, soy yo.

– Hola, le llamo de su aseguradora. En primer lugar queríamos agradecerle su confianza en nuestra compañía durante tantos años y presentarle un nuevo producto exclusivo para mujeres (y mi subconsciente dice “uy”). Se trata de una nueva cobertura en caso de accidente, ya sea de tráfico o laboral… no se qué, no se qué, no se qué…. 2.000 euros (joé, se me van a quemar las patatas)

– ya, ya, pero eso, al igual que las tropecientas veces anteriores que me habéis llamado para ofrecerme productos exclusivos, será con una cuota adicional, ¿verdad?

– si… bueno… en este caso sí. Pero déjeme terminar de contarle… porque también le cubriría en caso de ser diagnosticada de cáncer.

– esto…. es que yo YA ESTOY DIAGNOSTICADA DE CÁNCER.

glups. Vaya. Tierra trágame.


[silencio incómodo]

– [Risas]. Uy, me parece que esto no te lo esperabas.

– hmmm… Tierra trágame.

– De verdad, no te preocupes, lo llevo muy bien. Todo va estupendamente.

– Comprendo. Es que… claro… en ese caso el servicio no es activable… (aquí habla su “yo” comercial) ¿Ahora cómo carajo termino esta llamada?

– Ay, pobre. De verdad, no te quedes con mal rollo que no es el caso.

– ya. Tierra trágame

– jajajajajaja bueno, si tienes que rellenar la  parte “observaciones” del cuestionario creo que lo mejor sería que pusieras “¡Bingo!”


– Gracias. De verdad, me alegro de que todo vaya bien. Siga así. Y suerte. Tierra trágame.

– Gracias. Que tengas un buen día.

No sé si ya se habrá recuperado del shock, pero imagino que a la pobre se le habrá quedado el dedo pegado al botón de “colgar” de su centralita, habrá hecho aspavientos para llamar la atención de sus compañeras teleoperadoras para contárselo y hablarán durante unos minutos de “cómo reaccionar cuando te digan que ya está diagnosticada de cáncer”, porque la pobre se ha quedado hecha polvo y he tenido que animarla yo. 

Insisto, desestigmaticemos el cáncer. Mi aseguradora ha aleccionado a sus comerciales para que vendan el producto como la panacea porque señora, en el hipotético caso de que usted sea diagnosticada de cáncer… Pues sí, esos hipotéticos casos existen, mucho más de lo que creen. ¿Y?

Si es verdad eso que dicen de que cuando hablan de uno te pitan los oídos, me parece que hoy me van a pitar durante un ratico.

Cuento medieval: las nuevas rutinas de la princesa Uniteta


“… la bella princesa Uniteta Doscojonis era feliz. Le gustaba ir al mercado por las mañanas y comprar carnes, pescados y frutas para alimentar a sus príncipes. Paseaba con las doncellas de la corte y juntas acudían al puesto de Decathlonis, el experto en ropajes y calzado para las prácticas con la raqueta espada de los príncipes; a Merceriatis le compraba una fantástica tela llamada fieltrum con la que le gustaba fabricar las más diversas creaciones; a menudo paraban en el puesto de Fuensantis Libreriae, la más sabia y culta de todos los mercaderes, donde disfrutaban hojeando bellísimos cuentos para los príncipes y sus amigos.

Acudía regularmente a ver a Fisioterapium, aunque su compañía no le resultaba nada agradable. Siguiendo instrucciones del druida, cada tres semanas se desplazaba de la mano de la Reina Madre a Villa Oncologiae para el recuento de sus tropas, que desde hacía meses rondaban los 5.000 efectivos, lo que permitía que recibiera su dosis de Herceptín brebaje. Ésta pócima no es tan fuerte como la del invierno anterior, y en lugar de otorgarle superpoderes la convertía en una marioneta de articulaciones doloridas que se dejaba agasajar por Morfeo durante toda la jornada.

Los fines de semana disfrutaba en familia, degustando sabrosos manjares en casa de la Reina Madre, acudiendo a fiestas infantiles de otros príncipes y princesas , visitando a sus familiares en una villa cercana…

Uniteta llevaba una vida feliz pero sobre todo bastante “normal”. Sabía que de alguna manera, era diferente al resto de habitantes de la villa por muchos motivos, por lo pasado y por lo que aún le quedaba por pasar, pero había conseguido crear una rutina sin sobresaltos con la que se sentía cómoda y protegida. Había aprendido a convivir con sus emociones y sus pequeños miedos y se sentía poseedora de tres grandes tesoros: su familia, sus amigos y su nueva identidad…”

Resiliencia: se puede sacar partido del cáncer

Hace unas semanas tuve la suerte de poder asistir a una ponencia impartida por Jose Carlos Bermejo que llevaba por título: “Resiliencia: una posibilidad de crecimiento personal con ocasión de la enfermedad.”

Conforme iba hablando este hombre, del que ya me reconozco fan empedernida, yo no podía dejar de asentir. Si os parece bien, os resumo aquí algunas de las cosas que nos contó incluyendo mis propios comentarios. Comencemos:

Según la RAE:

Resiliencia:

1. f. Psicol. Capacidad humana de asumir con flexibilidad situaciones límite y sobreponerse a ellas. 
2. f. Mec. Capacidad de un material elástico para absorber y almacenar energía de deformación.

¿Qué es la resiliencia?  Es la capacidad de aprovechar la adversidad para sacarle partido.

Y pensaréis vosotros: ¿Para qué quieres sacarle partido a algo traumático? Lo normal sería sólo conseguir “aceptarlo” o “asumirlo”. Pero yo voy a ganar algo con esto: conocerme mejor a mí misma, ser mejor persona, sentirme realizada ayudando a los demás…

Pongamos algunos ejemplos de frases que ilustran el concepto “resiliencia”:

“Herido pero no vencido” y “Tocado, no hundido” son claros ejemplos.

“El sufrimiento puede convertirse en maestro”. Efectivamente. Conozco las sensaciones, las identifico y aprendo de ellas. Convierto -lo que implica- mi enfermedad en herramienta. Son lo que yo llamo: “lecciones del cáncer”, pero siempre desde la positividad.

 “El pesimista se queja del viento; el optimista espera que cambie; el realista -en este caso, el resiliente- ajusta las velas”. Utiliza la situación adversa (viento) para sacarle provecho como es avanzar, navegar más rápido y disfrutar de la travesía.

Algunas imágenes que “ilustran” la resiliencia:

La flor de loto: algo tan bello surge en las aguas estancadas, pantanosas y malolientes


La palmera de tronco retorcido: mientras resiste, se hace más resistente.
El hecho de s
oportar fuertes vientos e inclemencias la hace más fuerte
Las elegías,  bellísimos poemas que salen del dolor de duelo

Pero el mejor ejemplo de resiliencia en persona es Tim Guénard:

Con 3 años su madre lo abandona atado a un poste de la luz, con 4 años duerme desnudo en la caseta del perro, con 5 su padre alcohólico le propina una paliza que le rompe la nariz y las piernas, le deja la cara deformada y pasa tres años en el hospital, no vuelve a caminar hasta los 8, ingresa en un orfanato donde sufre abusos, se escapa y vive en la calle, a los 9 intenta suicidarse sin éxito, a los 11 ingresa en el correccional acusado injustamente de quemar el granero de la casa donde estaba acogido, a los 12 se fuga, a los 13 es violado por un señor elegante de un barrio parisino, a los 14 es prostituído en Mont-Parnasse…

¿Qué pensáis que pasó con este chico? Lo normal es que acabara muerto, o convertido en un drogadicto, un maltratador, un violador o un pedófilo pero Tim le dió la vuelta a su pasado y lo utilizó para convertirse en buen padre (tiene familia numerosa) y ahora ayuda a niños y niñas con problemas acogiéndolos en su granja. Creó la Fundación Altruisme y cuenta su vida en el libro “Más fuerte que el odio”.

Vamos a ver algunas características y estrategias resilientes:

  • Libertad frente a determinismo:

Soy libre. No estaba escrito que yo tuviera cáncer. No era mi destino. No “me ha pasado porque me tenía que pasar”. En ese caso asumiría que soy una víctima y yo no puedo hacer nada, en todo caso sólo me permitiría aceptar mi desgracia. Si apuesto por la libertad yo decido cómo vivo mi enfermedad: convirtiendo la frase “Adelante, siempre adelante” en mi máxima, normalizando mi situación, pensando siempre en positivo, con energía buen humor y desde el optimismo.
  • Manejo de la memoria:
Recordar -en el sentido de revivir, tener presente- el momento del diagnóstico, los tratamientos, las sensaciones… puede ser nuestro mejor maestro: sé cómo me sentí y lo utilizo para mi bien.

Apliquemos el símil del estiércol (oración de Tim Guénard): Esto es una mierda, sí, pero voy a convertirlo en estiércol para que crezcan las más bellas flores. El estiércol recién cagado (con perdón) no vale para nada: pesa, huele mal, mancha (esto es el shock del diagnóstico)… pero si lo dejas “reposar”, con el tiempo se descompone, se seca y se convierte en el mejor abono que permite que crezcan las más bellas flores. Yo voy a superarlo y sacar algo bueno de todo esto.

  • La mirada personal

La mirada hace a la realidad ser como se la mira: ¿cómo está la botella? La botella está como está. Deberíamos decir “está por la mitad”. Eso sería el dato verdaderamente objetivo. Pero decimos “está medio llena” o “está medio vacía”. Según cómo la mires, así estará la botella.

Es el poder de la mirada: la perspectiva. Descarga esta presentación de powerpointSi consigo “hacer zoom” para alejar,  no para acercar, la mancha negra -lo que equivale a una palabra tan grande como CÁNCER- en la pantalla de mi vida, conseguiré que deje de ocupar TODO MI ESPACIO y colocaré la adversidad DONDE YO QUIERO. Mi enfermedad no es el centro de mi universo que me impida vivir. 

  • Optimismo y esperanza. Entusiasmo.

Aquí yo no estoy totalmente de acuerdo con Jose Carlos Bermejo. Optimismo sí, mucho. Siempre. ¡Yo soy Uniteta Doscojonis! Pero yo no utilizaría la palabra “esperanza” por la connotación de irreal que le veo. No es algo real, es algo que “esperas”, “confías”. Pero yo estoy convencida de mi curación. No me cabe otra opción. “Esto es así, vamos a pasarlo, aprender de ello, utilizarlo y seguir.” Y si se complica, o lo supero pero luego viene un nuevo tumor o una recaída, siempre pensaré que es otro paso más de mi proceso. “Vale, voy a tardar más en llegar al final, pero llegaré.”

  • Sentido del humor

Lo normal es que cuando intentas unir las palabras “cáncer” y “buen humor” en una misma frase la gente piense que sería lo ideal pero que es muy difícil de lograr.

Yo empecé hablando de mi enfermedad en una red social, comentando en clave de humor las primeras pruebas diagnósticas porque me salía así y para que mis familiares y amigos vieran que estaba bien. Tenía la percepción de que todo el mundo estaba más preocupado que yo misma cuando esperaba entrar a una resonancia, por ejemplo. “pobrecita, con lo mal que lo estará pasando…” y sobre todo no quería derrotistas. Era algo como: “Escuchad: no es plato de buen gusto pero no estoy mal.” Me sale solo. No tengo que pensarlo, me sale así porque yo misma me río. Para mí hablar en clave de humor de una sesión de quimioterapia no es difícil. Ha sido mi suerte. Yo no he hecho nada para desarrollarlo ni adquirirlo. Está ahí. Yo no he sido (ni soy) una persona especialmente graciosa. El humor ha venido con mi enfermedad. Quizá como un mecanismo de defensa. No lo sé, pero ahí está.

Todos estamos de acuerdo en la importancia de la actitud del paciente hacia el diagnóstico, el tratamiento y su evolución. Hasta qué punto el carácter del paciente o cómo afronta el diagnóstico, los tratamientos, las pérdidas (estéticas, afectivas, económicas en algunos casos) y su evolución, inciden en el éxito del tratamiento. No sabría cuantificarlo pero es algo de lo que estoy plenamente convencida. Pero no es “postural”, no es forzado, no es “mi blog es en clave de humor”. Lo vivo así.

  • Significación cultural.

Os voy a contar un cuento (cuento sufí, Nasrudim):

Un señor iba por el pueblo lamentándose a gritos: he perdido a mi mula, he perdido a mi mula, estoy desesperado, ya no puedo vivir, no puedo vivir si no encuentro a mi mula. El que me ayude a encontrar a mi mula, recibirá como recompensa… a mi mula.

La gente a su paso comentaba: ¿Estás loco? ¿Eres tonto? ¿Perdiste la mula y ofreces como recompensa la propia mula?

Y él contestó: Sí, porque me molesta no tenerla, pero más me molesta haberla perdido.

Y es que, efectivamente, no es lo mismo “la he perdido” que “la he regalado”. Es cuestión de cómo vives tú la adversidad. ¿Qué me falta una teta? ¡Pues me convierto en Uniteta Doscojonis!

Aunque ciertamente hay otro factor importante que no depende de uno mismo, sino de los demás: ¿qué es un cáncer en nuestra sociedad? “Esa persona es el cáncer del grupo”, “tal problema es el cáncer de la sociedad actual”… ¡NO! ¡No podemos consentir expresiones como éstas! ¿por qué siempre se utiliza la palabra “cáncer” con connotaciones negativas? Porque se asocia a desgracia y a muerte. Hay que desestigmatizar el cáncer. Yo tengo cáncer y se llama cáncer. No es “una larga y penosa enfermedad”. Llamémosle por su nombre.

A modo de conclusión, hazte una pregunta: ¿Haces de la enfermedad tu identidad o tienes una identidad por encima de la enfermedad? 

Bienvenido, resiliente.

Si queréis saber más de Jose Carlos Bermejo, consultad su página web: www.josecarlosbermejo.es

Mi maleta del 2.012


Los que tengáis o hayáis tenido relación con los scouts sabréis lo que son las Pruebas de Kim.Son juegos que estimulan la atención visual, el sentido del gusto, del tacto o del olfato de manera muy sencilla.

A continuación os propongo mi propia Prueba de Kim “especial Nochevieja 2012”. Lee el siguiente texto durante 1 minuto e intenta responder a las preguntas que planteo más abajo:

Pelones Peleones, quimioterapia, risas, Allende, amigos, peplas, pañuelos, risas, druida, familia, #donamedula, quirófano, amigos, valores, postoperatorio, esfuerzo, caer, levantarse, Valladolid, Benicarló, La Manga, amigos, alergias, alegrías, Uniteta, príncipes, miedo, optimismo, risas, constancia, manualidades, amigos, radioterapia, Doménica, titiriritititiiii, fisioterapia, cambios, risas, amigos.

¿Cuántas veces has leído la palabra “cáncer”? ¿ y “decepción” o “pérdida”?
¿Y cuántas veces has leído la palabra “amigos” o “risas”?

Pues eso, que 2.012 no ha sido tan malo ¡¡Feliz 2.013!!


Este año os buscáis otra calva donde restregar el paquetito de uvas, que la menda lerenda ya usa peine.

¡Protesto!


Este momento tenía que llegar.

Llevo más de un año peleando y sonriendo, peleando y sonriendo, peleando y sonriendo… y estoy cansada. Ahora que todo el mundo me tiene por “la alegría de la huerta” y espera que siga siéndolo, estoy agotada. Estoycansada de luchar, cansada de tirar p’alante. Estoy cansada de estar cansada. Estoycansada de ver que no recuperomi ritmo anterior al cáncer. Ya he asumido que nunca volverá a ser así, no pasa nada. Pero que te digan cosas como “ahora es como una baja por maternidad, ¿verdad?” o “pero tú ya estás bien, yo te veo estupenda”  son burradas del tamaño de un piano de cola. Inocentespuñaladas directas al corazón. Ni estoy de baja por maternidad ni estoy estupenda.

Cadamañana me levanto con una sola teta y cuando me acuesto sigo teniendo una sola teta y en su lugar un costurón de más de 50 puntos que va desde lo que un día fue mi canalillo hasta pasada la axila. ¿Tú sabes lo que es eso? Que sí, que yo misma hablo en plan coña de mi prótesis mamaria, de mis durísimas sesiones de fisioterapia, procuro no quejarme cuando veo las estrellas al estirar el brazo cuando no llego a la fuente del pan en la mesa, sigo yendo al cole a diario a llevar a los niños aunque ese día me sienta como si me hubiera pasado un tráiler por encima, incluso tras una noche toledana de dolores articulares e insomnio por no poder dormir ya nunca más en tu posición “natural” (la falta de un seno y el vaciado axilar me lo impiden).

Y lo sigo haciendo de buen humor. Buen humor de verdad, nunca fingido, me sientobien en general pero, por amor de Dios, de ahí a pensar que “disfruto de una baja” y además “bien remunerada”…  eso pica y no poco.

Convivo con el cáncer desde hace más de un año y eso es agotador. Convivo con el miedo diariamente. Miedo a no seguir viendo crecer a mis hijos, miedo a si eltratamiento estará yendo bien, a si estaré ya limpia, a si en algún momento volverá, miedo a cualquier síntoma de virus o infección por lo que en mi caso conlleva caer enferma, miedo a tener que volver a pasar por quirófano si no quiero llevar una prótesis externa toda mi vida (yo quiero ir a la playa con los príncipes y no depender de que Príncipepequeño me recuerde mirando a mis tetas en cualquier momento y haya quien haya delante que “¡Mamá! ¡Has olvidado ponerte a Doménica!) miedo al miedo que sentiré cuando tenga que empezar con revisiones.

Porque yo aún no he llegado al Premio “Revisiones Periódicas”. Llevo un port-a-cath porque tengo que pincharme dos veces cada 21 días, y si es cierto que es mucho mejor que sufrir los pinchazos en mis maltrechos brazos, hay veces que es incómodo, que pincha, que se atasca cuando te toca tratamiento, que el cinturón de seguridad del coche te presiona y te lo clavas, entre otras muchas ocasiones en los que el pajarito que llevas bajo tu piel se hace notar.

Sigoyendo cada tres semanas al servicio de oncología del hospital a recibir mi chute de quimioterapia. Que sí, es de la suave, son “sólo” anticuerpos, pero si el cóctel de la premedicación me deja hecha polvo, el Herceptín ni te cuento. Con todo esto bien llevado, de cara a los demás estás fenomenal. Claro. Todo esrelativo. Vuelvo a tener pelo, mi cara ya no es de color amarillo verdoso ni esta Navidad desempaquetaré estos regalitos de mi pasada navidad, pero soy yo la que se levanta y se acuesta con el cáncer.

A los inconvenientes físicos que os he indicado hay que añadir la parte psicológica. El ¿Y ahora qué? Tu vida ha dado un vuelco y ahora tienes que pensar en el futuro. Eso que aún hoy sigues sin poder hacer cuando tu visión de futuro no supera los 21 días, los que faltan para tu siguiente ciclo de tratamiento. Pero desde tu empresa te van dejando caer que toca hacerlo. En unosmeses se acabará la baja y, o me voy con mi gotero y mi nuevo bagaje físico/psicológico a la oficina o habrá que tomar decisiones.

Eres muy consciente de que has perdido facultades: cansancio crónico, imposibilidad de hacer más de dos cosas la vez –¡con lo que tú eras!-, falta de concentración, frecuentes despistes y leves pérdidas de memoria, imposibilidad de levantar peso con los brazos ni por supuesto aguantar horas y horas de pie como hacías antes, oído afectado, dolores de músculos y articulaciones, de espalda y de brazo, y esa deriva a babor que adopta tu cuerpo de motu propio y queda fuera de tu control postural … eso por citar las más evidentes.

Pero cuando unose las ha jugado en un órdago a la grande, lo que realmente le preocupa ahora es SER FELIZ. Con mayúsculas. Y eso en tu caso implica necesariamente ayudar a los demás. Convertirte de algún modo en testimonio de vida: de ésta se sale y además, siendo mejor persona. Crees que puedes ayudar a mucha gente que lamentablemente va a tener que pasar por lo mismo que tú y te gustaría estar a su lado.

Portodo esto y mucho más, entended que no es fácil retomar las riendas de una vida y hacerse a la idea de que a partir de ahora nada será igual. Ni yo soy la misma ni mi mundo es el de antes. Necesito lamer mis heridas para poder seguiradelante, aunque lo haga en privado y parezca que estoy estupenda. Pero porfavor no me preguntéis más por el trabajo ni creáis estar ayudándome al decirme  que esto es “estar de puta madre”. Igualque tras comunicaros mi diagnóstico os pedí que no me achuchárais ni sintiérais pena por mí, hoy os pido que leáis  esto  y  esto. Sé que os ayudará a tratar conmigo en esta etapa.

Soy “la bella amazona Uniteta Doscojonis” y estoy resurgiendo de mis cenizas. Perodadme tiempo.