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Feliz año nuevo

¿No trae buena suerte pasar un décimo de lotería por la barriga de una embarazada? Pues este año pienso dejar a quien quiera que me pase el paquetito de uvas por la calva, que también es redonda, suave y ¿quién sabe? Lo mismo da buena suerte también.

Porque este año, conforme está la cosa, si me dicen que ponerme una pera en la cabeza da buena suerte, yo me la pongo. ¡Ya te digo si me la pongo! Y me paseo Gran Vía p’arriba Gran Vía p’abajo con mi pera en la cabeza. ¡Pues no se ven cosas más raras estos días…! Anda que  si viéramos los bajos fondos del personal ni te cuento, que he visto cada “cosa” roja en los escaparates que es pa’mear y no echar gota. ¿De verdad se pone eso la gente?

¿Y la de deberes que nos ponen los “visionarios”? Que alguien me diga a quién se le ocurrió lo del oro en la copa, las no sé cuántas pulseras de colores, el pie derecho no sé dónde… vamos, que estamos de un relajado en ese momento como para ponernos a hacer balance del año que se va y encima atinar con los cuartos.

Yo es que además no soy nada aficionada al ritual de las uvas. Debo tener más acentuada la vena italiana y lo mío sería calzarme unas buenas lentejas. La verdad es que tampoco le pongo mucho empeño. Llego a la tercera y ya me dedico a observar al personal: el uno todo concentrado, el otro que se atraganta, la otra que ya le ha dado la risa floja, la de siempre que no oye y se cabrea porque ya no sabe si van seis o siete… el estándar, vamos.

Y con mi reciente alergia a la uva, este año gominolas chiquititas. Y no las pienso contar. Yo me pongo la bolsita delante y hala, ¡a disfrutar del espectáculo! Como las palomitas del cine.

Así que lo dicho, aquí os dejo mi calva a vuestra disposición.

¡¡¡ FELIZ AÑO NUEVO !!!

Receta de riñones al Jerez

 Ingredientes:
– Un madrugón diario a las 6:30h
– Una lavadora puesta y tendida antes de las 08:00h
– Dos peques despiertos, desayunados, vestidos y listos para el cole.
– Una comida preparada, cinco recados resueltos.
– Dos luchas porque las fieras hambrientas se acaben el plato.
– Dos páginas del libro de matemáticas y una de lectoescritura.
– Dos viajes (ida y vuelta) al cole por la tarde.
– Una odisea para llegar a tiempo en bus a la actividad extraescolar de la tarde cargando con dos fieras desatadas, la mochila del mayor, los juguetes del pequeño, la bolsa de tenis, la raqueta, las meriendas y tu bolso.
– Una hora de espera de pie mientras Príncipemayor emula a Rafa Nadal.
– Dos viajes al baño (en la otra punta del club de tenis) en media hora porque a Príncipepequeño no le da la gana de hacerlo todo a la misma vez.
 
Cargar todos los ingredientes sobre dos riñones humanos. Esperar a que lleguen las 19:00h.
Opcional: aderezarlo con un lumbago que arrastras desde hace una semana.

¡Listo! Ya tienes tus riñones al Jerez.


Afortunadamente para el regreso a casa, baños y cenas ya han llegado los refuerzos. De otra manera, los riñones se te pasan y ya no tiene arreglo.
¡Buen provecho!